Hidratación en el deporte

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Hidratación en el deporte

Ahora que entramos en el verano, debemos tener en cuenta que la hidratación determinará en gran medida el rendimiento durante una actividad física, sea de la magnitud que sea. El agua que ingiramos repondrá las pérdidas producidas por la sudoración, que es un mecanismo de defensa del organismo para perder el calor que produce el cuerpo.

Se dice que una mala hidratación puede contribuir a la aparición de un golpe de calor, lo cual provoca obnubilación, desorientación, diarrea, vómitos…, y puede agravarse hasta causar un fallo agudo multiorgánico. No obstante, no es el factor más significativo al hacer ejercicio con calor. La deshidratación debe ser de valores muy altos para inducir daños orgánicos notables, pero existen dos parámetros que afectan en mayor medida: el nivel de producción de calor del deportista y la capacidad de absorción de ese calor por parte del medio.

La tasa de producción de calor está determinada por el nivel de gasto energético del deportista, que a su vez depende de su masa y de la intensidad del esfuerzo. Por tanto, existe un riesgo de golpe de calor mayor en deportistas que realizan esfuerzos de media distancia antes que en los que hacen actividad de larga distancia (porque aquéllos se mueven a mayores intensidades) y también corren un riesgo mayor las personas con más peso. Aquí entra en juego el mito de muchas personas a la hora de perder peso: ponerse más ropa para sudar más. Esto es un error que puede resultar fatal, ya que al llevar demasiada ropa, el sudor corporal tiene más dificultades para evaporarse y cuando el cuerpo detecta que está húmedo, detiene el mecanismo de la sudoración y deja de perder calor. En ese momento es cuando existe el riesgo más alto de padecer un golpe de calor.

Por otra parte, los ambientes más húmedos son los más peligrosos por la misma razón que antes. En medios con una humedad muy alta, el sudor tiene más dificultades para evaporarse (puesto que el ambiente ya tiene una cantidad de vapor de agua importante y no absorbe más). Por ello es esencial hidratarse correctamente en estas condiciones.

Según algunos estudios relacionados con los fluidos y el nivel de sodio, la principal (y prácticamente única) causa de la hiponatremia es una sobrecarga de fluidos (una ingesta de, al menos, 1,5 litros por hora), ya que se diluye más la sangre y, en consecuencia, la concentración de sodio se reduce. La hiponatremia puede ser potencialmente peligrosa debido a que puede derivar en un edema cerebral.

En resumen, una correcta hidratación es indispensable para mantener un buen rendimiento físico durante una competición o entrenamiento, pero también debemos tener en cuenta las condiciones ambientales para analizar qué momento es el más adecuado para realizar una exigencia más o menos considerable con garantías de seguridad.

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Diego Martínez García

Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Colaborador de PreparadorFisico.net

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